jueves, 27 de septiembre de 2012

¿Quo Vadis, PSOE?

Sabido es que, con lo calentito que se está en el Gobierno, pasar al frío de la oposición suele ser difícil e incómodo. Sabido es que España es un país de tradición conservadora. No política, sino social: en democracia, no ha habido un sólo presidente que no haya renovado, al menos, un mandato y sabido es que una vez que te bajas del escenario, duele ver como las luces y los flashes van para el actor que te ha quitado el papel principal.
Ahora bien, la situación del PSOE empieza a ser extremadamente preocupante. No sólo para los socialistas, sino para España. En unas horas cruciales para este país, con Madrid desangrándose entre revueltas, la versión catalana del Plan Ibarretxe y los hombres de negro desembarcando, se echa de menos un partido de oposición fuerte y estable. Es necesario que el Gobierno de turno tenga mayoría y libertad para cumplir con el mandato otorgado por los ciudadanos. Pero no menos que enfrente tenga una formación con músculo  y dinamismo.
El otoño trielectoral que se nos avecina -Galicia, País Vasco, Cataluña- dejará al PSOE en el peor de los inviernos. No sólo no logrará aumentar o mantener sus gobiernos autonómicos, sino que sinceramente albergo serias dudas de que vaya ni siquiera a ser segunda fuerza política. Cantado parece que Bildu superará a los socialistas en Euskadi, pero no sería descartable tampoco que el PP en Cataluña y el BNG en Galicia accedieran, en detrimento de los del puño y la rosa, al segundo escalón del podio.
Recuerdo una frase de la pasada campaña electoral:  "Cuando yo iba a la universidad, Pérez Rubalcaba era ministro. Ahora que va mi hijo, lo sigue siendo". El principal error del PSOE estriba, probablemente, en tener miedo a la renovación interna tras el cataclismo de 2011. No sólo en las Generales -era previsible- sino en su verdadera tragedia, que es la pérdida de feudos territoriales en una España cada vez más "taificada". Castilla La Mancha, Extremadura, Aragón; Barcelona, Elche, Las Palmas o Gijón siempre fueron feudos socialistas. Ahora, al PSOE sólo le quedan Asturias -suicidio político de Alvarez-Cascos mediante- y una Andalucía donde necesitó la siempre incómoda presencia de IU para formar coalición. El PSOE ha perdido todo debate; el de la identidad en Cataluña -donde sólo PP y ERC mantienen una postura coherente consigo mismo desde la noche de los tiempos-, el de la transición a la paz en Euskadi -decir, justo es,  que finalmente Basagoiti resultó peor compañero de viaje de lo que apuntaba- y el de su renovación en Galicia. Y Ferraz no puede seguir escudándose en la magnitud del golpe recibido para empezar a reaccionar: resulta sinceramente triste ver hablar de cargas policiales a quien fue ministro de Interior o criticar recortes a quienes, por primera vez, aminoraron el sueldo de los funcionarios. Si, es cierto que el PP deja en anécdota aquella "zapaterada". Pero recuerden lo que es el liberalismo económico y al menos reconozcamos que esto está en el ADN "pepero". Mientras, el PSOE sigue empeñado en vender arena en el desierto.
Supongo que los socialistas volverán a gobernar este país y muchas de las autonomías o municipios antes mencionados. Doy por hecho que muchos dirigentes regionales del PSOE se han visto -y verán- castigados en las urnas por "errores de conjunto". Pero tras que se fuera Zapatero, en la casa sólo ha quedado una foto en blanco y negro: Rubalcaba -un señor a las puertas de la jubilación-, los restos del "miembrismo" y poco más. La disidencia fue aplastada hasta matar toda semilla de debate interno.
Insisto: me preocupa el PSOE cómo hace años me preocupaba el PP. Porque desde que un presidente entra en el cargo, es necesario mirar a quien aspira a sucederle. Y no parece claro que Rubalcaba regrese a Moncloa para quedarse; ni siquiera apostaría  mucho a que el ex vicepresidente será candidato en 2015. Me imagino más a cierto alcalde de ciudad imperial o cierto miembro de club con nombre de hotel e hijo de naturistas.
Con un Gobierno desbordado, una calle en franco divorcio con sus instituciones y la economía del país con lo puesto, el principal partido de la oposición ni está ni -es lo peor- se le espera. No me resisto a pensar que este es el caldo de cultivo perfecto para un partido de extrema derecha. Que es justo lo que le falta a este país para que, una vez más y después de cuarenta años, Europa vuelva a empezar en los Pirineos....

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