domingo, 10 de abril de 2016

Volver a Seúl

Por primera vez en cuarenta años, el balonmano masculino español se queda fuera de unos Juegos Olímpicos. De un modo cruel y adosado a esas pesadillas deportivas que parecían desterradas. Por un gol, un penalti, un detalle.... El caso es que los "Hispanos" que hace sólo tres años ganaban el Mundial en Barcelona verán por la televisión la cita en Río 16.
Al cuadro de Manolo Cadenas no hay que afearle nada; simplemente hay que darle las gracias por todo. Nos han hecho vibrar, disfrutar, y nos han malacostumbrado al punto de que damos siempre por hecho que tienen que estar, y además entre los mejores. Hace un par de años me contaban que en la liga ASOBAL hay salarios de 400 euros al mes. El Atlético de Madrid tuvo que cerrar su sección por falta de dinero y el campeonato doméstico se ha convertido en un entrenamiento semanal del F.C. Barcelona. ¿Qué reprochar, pues?.  Ha ocurrido con el balonmano, pero también con la sincro y, si no es por el estado de forma de Guillermo Molina, "Chalo" Echenique y López Pinedo entre otros, hubiera sucedido otro tanto con el waterpolo, que no es ajeno a los impagos. 
La "edad de oro" del deporte español ha caducado. Fueron años en los que sólo nos faltó el Rugby como paraíso que asaltar. Todo comenzó en Barcelona 92; un país que organizase unos Juegos no podía permitirse firmar el ridículo habitual anterior a la fecha. Medallas más por generación espontánea que por preparación y planificación; gente que competía por caudales familiares o generosos mecenas.
Siempre he defendido que de los triunfos deportivos se puede hacer lectura de la situación de un país. Es uno de esos extraños medidores socioeconómicos, como los índices Big Mac o Kalashnikov que no se estudian en Facultades, pero son infalibles. Del mismo modo que cuanto más caros resulten el menú de comida barata o el fusil más famoso del mundo más elevado será el nivel de vida del país donde nos encontremos, cuanto más amplio sea el abanico de triunfo de tus deportistas más competitiva será tu economía.
España lo ganó todo a mediados de la pasada década. Como la crema para mosquitos, era habitual  de julio contar los triunfos en el Tour de Francia; campeonatos de Europa y Mundiales por doquier. Y durante unos meses, dato contrastable, fuimos el único país de la historia en ser campeones continentales y mundiales tanto en fútbol como en baloncesto.
Aquellos años eran los de máximo repunte, también, en la economía. Los años en los que asumimos que "el ladrillo nunca baja". La época en que si te ganabas la vida repartiendo pizza -decente oficio- igual podías costearte un piso con vistas al mar y treinta metros cuadrados de terraza. En la que no salir a veranear fuera de España era síntoma de cutrez y quedarte en tu localidad rozar la indigencia. En la que no había crisis, sino desaceleración del crecimiento y el hambre era exclusiva de los negritos de África.
El ladrillo y la economía se desplomaron. Y cuando los Gasol, Iniesta, Contador, Nadal y compañía se nos antojan humanos e irrepetibles, el deporte español aparece en una situación como la de Seúl 88. Encomendándose a una conjugación de astros para salvar decentemente un medallero. Cómo la sociedad, con lo puesto. Quien tiene patrocinadores, compite. Y quien no, bastante tiene con acudir. Aschwin Wildeboer preparó los JJ.OO de Pekín en una piscina en Sabadell, con una calle para el solo mientras al lado nadaban las señoras de los cursos municipales de iniciación. Dedicó su beca ADO -a la que sólo tenía derecho si alcanzaba el diploma olímpico- a irse a Australia para poder entrenar con un mínimo de profesionalidad.  Michael Phelps se convirtió en el mejor deportista de la historia, entre otras cosas, gracias a disponer de un complejo deportivo reservado para él.
España, pues, vuelve a ser como en Seúl 88. Y si esto ocurre con el deporte, y lo bien que vende la foto con el campeón de moda, no quiero ni pensar que ocurre con la ciencia. Hablar de ello en privado con algunas de las mejores cabezas de este país, les prometo, es echarte a llorar. 

#GraciasHispanos.

sábado, 2 de abril de 2016

Helenio ganó a Johan

Ocurre que, cuando el calendario avanza la gesta, el equipo que la espera acaba mordiendo el polvo. Le ha pasado a Brasil en los dos mundiales que organizó, al Madrid en el Centenariazo o a la Benfica cada vez que ha querido que Bela Guttman yazca en el más profundo de los olvidos. Y hoy al Barça: un equipo que soñaba con una noche mágica de fútbol para homenajear al principal cerebro de su era dorada.
Antes de El Flaco y a la par que el  técnico capaz de macular la hegemonía blanca en el Viejo Continente, el fútbol conoció a su primer entrenador mediático. Se llamaba Helenio Herrera. Al margen de un buen puñado de frases imprescindibles en cualquier anecdotario futbolístico, fue el inventor de un sistema tan poco simpático como eficaz: intensificar en defensa, presionar y aprovechar las ocasiones al contragolpe.
En el homenaje a Johan Cruyff, se impuso Helenio. El Barça calcó alguno de los males de su eterno rival: confiarse al detalle de genialidad de alguna de sus estrellas. Es fácil, ciertamente, cuando alineas a Iniesta y Messi; cuando el centro del campo lo domina Sergio Busquets, la auténtica clave de bóveda de esta máquina perfecta. Pero ocurre que el Barça, precisamente hoy, no se encontró a si mismo. Cómo Nick Carraway en El Gran Gastby, se centró en la lejana luz verde, pero sin percatarse de la niebla alrededor.
Zinedine Zidane, por contra, tuvo su mejor noche desde que se sienta en el banquillo blanco. El francés dirige a un equipo que es la antítesis de su era como futbolista, pero tremendamente eficaz cuando el partido consistió en bailar al filo de la navaja. El triunfo de hoy se presenta como un salvavidas por si las cosas le van mal en el Viejo Continente de cara a una hipotética renovación. Apareció el mejor Pepe -seguro para los suyos, desconcertante para el rival-, Bale supo ser el incordio que debe suponer para cualquier defensa y hasta el ególatra Cristiano Ronaldo se mostró generoso y esforzado. El partido de Marcelo y Carvajal siembra más dudas sobre el fichaje de Danilo y Keylor Navas  se reivindicó como un dignísimo heredero del mejor Casillas.
La expulsión de Sergio Ramos llegó tarde, pero espoleó al Madrid. En el capítulo arbitral, empate: el de Camas debió irse antes a la ducha, pero el gol de Bale fue anulado injustamente.  No hay liga; el Barça es lo suficientemente maduro como para salir de esto reforzado. Pero el Madrid confía, desde hoy, en su peculiar cita con la épica: Europa, que en los últimos años conquista justo cuando peor le van las cosas en el ámbito doméstico. 
Con diez se juega mejor, dijo el padre del Catenaccio. Esa verdad, la del fútbol físico, de lucha en el barro y ratoneo, se impuso en el homenaje a la mayor leyenda del barcelonismo. La épica que, una vez más, se atraganta al mezclarse con el almanaque. 

sábado, 12 de marzo de 2016

Requiem por un barrio

El patio de mi infancia no olía a naranjos, sino a pollo asado del Baviera, que compartía galería con una administración de loterías, una tienda de lencería y un concesionario de automóviles. Cosas de un lugar en el que paisanaje repartía su tiempo entre el Avenida, el California o el Bar Flor; había incluso un Círculo cultural de un  barrio al que subía media Ceuta para comprar y también titularse como mecanógrafo o taquígrafo en El Pilar de Viti entre el bullicio de cualquier joyería, Vaquemar o Novedades. Me fascinaba este último comercio, en el que lo mismo comprabas una manta zamorana que una cinta de La Niña de la Puebla.
Como en Sudamérica, también había rivalidad entre La Chilena y La Argentina; así se llamaban las dos pastelerías entre las que se dividía un núcleo urbano por el que desfilaban como corderos camino del matadero aquellos quintos a los que la vida les había mandado hacer la mili en Regulares 54. Al barrio llegaron también las noticias: primero siendo la sede de aquel corto Diario de Ceuta de la familia Lería y luego la provisional de El Faro de Ceuta en tanto se reformaba la de Sargento Mena.
En Hadú, donde siempre hubo más bingos que losetas, el carnaval rompió el cascarón de la dictadura, justo al lado de donde Nicolás Molina "Nicol's" vendía zapatos de charol, reportajes de boda, fotos autografiadas de Hugo Sánchez o Diego Maradona con un sospechoso parecido caligráfico o donde las noches de verano eran sinónimo de cine. Con el añadido riesgo, eso sí, de que el 80% de las películas eran de kárate y al personal le daba por imitar al chino repartehostias de turno,
Molaba  que tus padres se comprasen -fue mi caso, si- un video Siera en Comercial Ramón y luego correr a alquilar la última de Rocky en el Hollywood o el Faraldo. Ganaba el primero, que siempre tenía una figura de tamaño real de Supermán o Rambo, lo que te permitía hacer el majara un rato si ibas acompañado de algún amigo.

Eso era al lado de un Magisterio que daba ambiente universitario al barrio. Desde Pintor el Greco hasta el Convoy de la Victoria, justo donde estaba la oficina de correos y donde se agrupaban los nazarenos y las cuadrillas del Cristo de las Lágrimas (el del Encuentro Chico o la Guardia Civil). Para ese encuentro o para que el marujeo más experto tratase de adivinar cual de los diez o quince mil acompañantes del Cristo de Medinaceli era el preso liberado momentos antes.
Hadú es Alfonso Murube; desde aquellos anuncios de Leche Pascual o Crisa que acababan con cualquier esperanza de siesta dominguera mientras jugaran los Quintero,  Julio Soler, Antelo o Manolo Pérez Santana. En la puerta de tribuna, durante un tiempo, el zoco. Preludio del mercado en el que aquellos cronistas del día a día como "El Málaga",  Luis el de la verdura o "Maimón/Manolo" el de la fruta pasaron tantos años trabajando. 
Hoy, al barrio mas mestizo -el nombre es San José-Hadú- le queda poco de su antiguo esplendor. Una cifra de paro espectacular, que supera el 60% en la edad juvenil, correspondida con el fracaso escolar. Un sinfín de locales en venta, alquiler o traspaso. Se construyó el Campus y la Biblioteca en el otro lado del Puente del Cristo, Sin caer en la cuenta de que, a excepción de los Cuerpos de Seguridad, los únicos sitios oficiales desde las Puertas del Campo hasta Sidi Embarek sean el de dispensación de Metadona y la consejería de Asuntos Sociales. 
"Si perdemos Hadú, perdemos Ceuta", me decía un amigo ya fallecido. Pues eso.... 


sábado, 5 de marzo de 2016

Había una vez un circo

La oferta más comentada de la última sesión de investidura resultó ser la de Pablo Iglesias cediendo su despacho para facilitar encuentros en la tercera fase entre el Tarzán de Podemos y Andrea Levy. Pedro Sánchez recordaba al Rocky primigenio, con la cara como un Ecce Homo pero saludando al respetable. Patxi López, Rafael Hernando y Joan Tardá daban una lección de cuñadismo parlamentario mientras Albert Rivera se empeña demasiado en la 'suarización' de su propia imagen. Rajoy sigue tocando el violín sin ver el iceberg por el costado -hilillos de hielo lo llamaría el- y Gabriel Rufián demostró que las matemáticas no solo no son exactas sino también interpretables en su referencia al 27 S. Entretanto, Aitor Esteban, al que creo el cuerpo le pedía votar Si, soltaba el "Bilbado" -si hubiera sido del sur, no quiero ni pensar el despiporre- y el Grupo Mixto se deshacía entre halagos a Sánchez, peticiones de aparcamiento para el/la  unicornio/a bajo el arco iris y un par de versiones 2.0 del Santiago y cierra España. Y me imagino a alguien ciscándose en que, entre el invierno que hemos tenido y lo que están tardando estas criaturas, cuando tenga tiempo de ir a Baqueira va a encontrar menos nieve que en mi congelador
Este es el nivel. Así está el patio. Mientras, el país empieza a darse cuenta de que está paralizado. Tengo amigos que se han encontrado con que gestiones rutinarias y grises de hace un año ante Madrid (Mordor, según Homs) se han encontrado con un "espera". Las mismas gestiones que hace unos meses eran cuestión de cinco minutos.
Lo peor de todo esto es que se ha demostrado que, o hay mayorías amplias, o este país es ingobernable. Que Sus Señorías se empeñan en ver quien la tiene más largo o más retuits (tanto monta) mientras vamos ya camino de unas Elecciones que nos van a costar unos cuantos millones de euros y tirar 2016 por la borda. Qué como estén esperando a un país miembro del Consejo de Seguridad de la ONU, el G20 y la OTAN para solucionar la crisis de Siria van apañados y que tenemos una política más de flash y titular inmediato que de contenido y negociación. Viendo el panorama, supongo que votaremos el 26 de junio. O seremos llamados a las urnas, que no es lo mismo ¿Captan?

miércoles, 2 de marzo de 2016

Elecciones o vía catalana

A alguien en cuyas antípodas ideológicas me declaro, Antonio Baños, le reconozco la virtud de la coherencia. Si había pacto de Gobierno con JxSI, era con la cabeza de Artur Mas en bandeja de plata. El último día, casi en el tiempo de descuento, el ex president admitió "corregir con la negociación lo que no nos dieron las urnas". Traducido, me paso por el arco del triunfo lo que me diga la gente. Pero desbloqueó la situación, Carles Puigdemont accedió a Sant Jaume y lo que un día fueran CiU y Esquerra ganan tiempo. Y Mas pasó de estorbo a dorarse con la aureola de líder sacrificado entre los suyos.
Por tanto, que nadie entienda que vamos a unas elecciones. PSOE y Ciudadanos han firmado un acuerdo, si. Pero ¿es un acuerdo por la investidura de Pedro Sánchez o es un acuerdo de Gobierno?. Si fracasa la investidura de Sánchez esta semana ¿quedará diluido el acuerdo firmado entre el presidenciable y Albert Rivera?.
¿Y si la próxima semana amanece con una reedición de la vía catalana?. Es decir: cualquier candidato del PP menos Rajoy. O, yendo a más, ¿qué pasaría si Rivera se ofreciera como candidato de desbloqueo para evitar unas nuevas elecciones en las que PP y Podemos podrían salir aún peor parados?
¿Quisiera el PP cargar con el sambenito de provocar unos nuevos comicios a costa de salvar a un Rajoy cada vez más cerca de besar la lona?. ¿Quisieran los populares aplazar su necesaria renovación aferrándose a un Gobierno breve? ¿Habría un motin en la Bounty genovesa si Rajoy sigue agarrado al timón de mando?
¿Y si cala la idea de que PP y Podemos en el fondo defienden lo mismo?. ¿Qué pasaría con Podemos, un partido atomizado por definición, con la cercanía además de las elecciones en Galicia?. Y lo último ¿qué pasaría si alguien sugiriese a Rajoy retirarse para contar con la abstención del PSOE y el voto favorable de Ciudadanos?. Ahí lo dejo....

domingo, 28 de febrero de 2016

Un lugar en el mundo

En su magistral "Mountains beyond Mountains", Arcade Fire narra los sueños y límites de una infancia ya lejana. Habla de montañas tras montañas; de ese ambiente en que el final de nuestro barrio es la primera frontera y de aquella tienda que es el castillo infranqueable. Un lugar en el mundo; ese mismo sitio en el que el derbi más apasionado es contra los de la calle de  al lado y en que una escalera apartada es el lugar para el primer beso o el cigarro más furtivo.
Un lugar que, conforme crecemos, se nos hace más pequeño y entrañable. Esa rata correteando por los anaqueles de nuestra memoria. Ese sitio que siempre soñamos con abandonar, y al que la nostalgia nos devuelve en momentos de soledad como el peregrino se encuentra con la romería. La base desde la que diseñábamos, ingenuos, un futuro esplendoroso lleno de riquezas y parabienes.
De ese colegio que siempre es la primera colina que conquistar, salimos un día. Y descubrimos que la maldad, la traición, la mediocridad y la hipocresía son compañeras de viaje perennes por mucho que no queramos aceptarlas. ¡Qué diferencia con los viejos códigos del barrio!: juguemos a las guerrillas, pero no vale quejarse si nos hacemos daño. Hagamos, ahí en ese pequeño terraplén, nuestra selva por la que corretear y guardemos un sepulcral silencio si se trata de enterrar, junto a una cañería, a la mascota de alguien. Si el del balón no juega más, se acabó el partido, y si alguno se daña, lo mecemos hasta su casa como un Cristo en recogida.
A mi barrio vuelvo casi a diario. Sus edificios, ya achacosos, fueron el lugar de mis primeros sueños de grandeza. Partí para comerme el mundo, y al final es el mundo el que me come. Pero siempre con una cosa clara. Qué mi infancia es mi patria. Y que en mi lugar ideal, con oler a tierra mojada o sentir una caricia a medianoche, basta. Que el ronroneo de un gato sirve como himno nacional, un beso por credo, un modesto piso por todo palacio y la risa de un niño por toda bandera. Ese es mi lugar en el mundo. Mi montaña tras otra montaña. 

domingo, 21 de febrero de 2016

Mis candidatos al Ministerio

Decía, al comienzo de la segunda temporada de El Ministerio del Tiempo, que ese es el único departamento gubernamental que funciona hoy a la perfección en España. Una serie vibrante, que nos acerca a nuestra propia historia con un ritmo trepidante y desde una idea novedosa. Para que luego digamos que las mejores series son norteamericanas.
En cualquier caso, celebraría que el Ministerio siguiese sacando del baúl de los recuerdos personajes y hechos más o menos olvidados, dado que ha conectado bien con la mayoría del público. Creo, honestamente, que si conseguimos que los jóvenes se vayan a Google a buscar quien fue, que hizo y cuando murió tal personaje, merece la pena esa ficción.
Propondría, desde mi condición de respetuoso 'ministérico' y con la modestia de mis conocimientos, algunos españoles que, considero, debieran ser objeto no ya de un cameo sino de grandes películas o series cada uno de ellos. Es más: si fuéramos anglosajones, ya los tendrían.
Sin más criterio a la hora de ordenar la lista que los chasquidos de mi memoria, ahí van
1) Eduardo Propper de Callejón
Tres días de frenética actividad en la legación española en Burdeos para que un eficaz funcionario de la carrera diplomática y emparetado con una adinerada familia salvara miles de vidas. Tres días de calor asfixiante, con noches sin dormir y miles de personas apiñadas ante el Consulado de una España recién nacida al fascismo pero que fue una auténtica tabla de salvación para aquellos hombres y mujeres que deben su vida al abuelo de Helena Bonham-Carter. 
2) Angel Sanz-Briz. Casi por los mismos motivos que el anterior, estuvo a punto de sacrificar su vida en la Budapest de finales de la II Guerra Mundial. Una  argucia legal, como interpretar de un modo 'sui generis' un texto de Miguel Primo de Rivera permitió al "Angel de Budapest" salvar cinco veces más vidas que el celebérrimo Oskar Schlinder. No fueron los únicos: mi amiga Patricia Martínez Vicente me afearía -y con razón- que me olvidase de su admirable progenitor
                                                     
3)  Muhammad Al Idrissi
No: no es por el paisanaje. El ceutí más importante de la historia fue un hombre avanzado a su tiempo; prefirió expandir el conocimiento antes que perderse en guerras por religión. Trabajó para Roger II de Sicilia, realizando una descripción cartográfica del mundo que sirvió al mismísimo Cristóbal Colón  para elaborar los mapas de navegación de cara al trascendental viaje a América. Fue, casi, el primero en certificar que la tierra era redonda y en establecer una metodología para describir no sólo los lugares sino sus costumbres. 
4) Juan Pujol García
He defendido que es el español más influyente desde Colón. Y lo mantengo: la unión de firmes convicciones, una inaudita capacidad para interpretar/fantasear y un espíritu aventurero propiciaron que este catalán de familia burguesa fuera, entre otras cosas, el único caso conocido de persona condecorada por dos bandos enfrentados en tiempos de guerra. Y que gracias a el, fuera posible que el Desembarco de Normandía constituyese el golpe definitivo de gracia al nazismo en Europa. No sólo su magistral engaño a la Alemania nazi; la propia simulación de su muerte y una vida inventada durante cuarenta años hacen de el uno de los personajes más atrayentes de la historia del Siglo XX. 
                                                      
5) Marcelino Orbés
Casi un siglo antes de que Pedro Almodóvar y Antonio Banderas ingresaran en el firmamento de Hollywood, un español de provincias se había convertido en la mayor sensación del mundo artístico norteamericano. El payaso Marcelino inspiró al mismísimo Chaplin a la hora de crear a Charlot y su desgraciada vida personal -murió en la ruina y la alcoholemia, incapaz de superar su pérdida de popularidad- fue la base argumental para Candilejas, obra cumbre de su más célebre admirador.
                                                        6) Domingo Badía "Ali Bey"
No deja de tener cierta mala baba que la plaza en la que cada 11 S se escenifica el homenaje a Rafael Casanova sea contigua a la calle que glosa al primer occidental en describir La Meca. Domingo Badía "Alí Bey", espía por vocación, aceptó la fascinante aventura propuesta por Godoy,  el valido, y su viaje -con circuncisión y encarnación de un falso príncipe incluidos- abrió el camino que luego seguirían otros más mediáticos y reconocidos como Lawrence de Arabia. 
                                                         


                                                      7) África De las Heras "Patria"
La extranjera que alcanzó la más alta distinción por la Unión Soviética. Una mujer que podría encarnar, desde la perspectiva del espionaje, todos los tópicos de la "femme fatale": bella, seductora, gran amante y metódicamente calculadora. Qué se lo pregunten a León Trotsky, en cuyo asesinato aquella 'secretaria' fue parte capital. O a los jefes del Politburó que respiraban aliviados oyendo como aquella niña ceutí de buena familia les narraba, a pie de playa, el fracaso de la invasión norteamericana de Bahía Cochinos. Entre otras muchas cuestiones. 
                                                          
                                               8) Alonso Sánchez de Huelva
Tan convencido estaba Colón de llevar buen ritmo en su viaje a América, que resulta imposible que no guardase un secreto para sí. Tal vez, aquel misterioso encuentro en Madeira con un marinero moribundo que le dijo venir de un mundo de extrañas mujeres desnudas y montes con forma de Cristo. Justo después del misterioso encuentro, Colón inicia el "crowfunding" del siglo XV para financiar su viaje ¿Casualidad?
                                                 
                                                         9) Vicente Ferrer
El único al que tuve la oportunidad de conocer. De verlo de lejos, y de sentir que estaba ante un hombre especial. Era puro carisma; supongo que en aquella fría carpa en la que recibía el Premio Convivencia en 2000 en medio de una infantil pelea entre Antonio Sampietro y Josep Piqué se debían notar décadas de trabajo en favor de los más desfavorecidos en la India. El gran apóstol del siglo XX. Junto a Miguel Delibes,  la gran deuda pendiente -e insalvable- de la Academia sueca con España.
                                                     
                                                 10) Charles Adams
Imaginen la trama argumental de ese capítulo. Ese muchacho escocés tiene que trabajar, si o si, en España. ¿La razón?. Generaciones de españoles nos hubiéramos quedado sin la consecuencia de su obra. El Recreativo de Huelva. Es decir: el fútbol.
                                                   
                                                      
Y tantos, y tantos, y tantos otros (y otras)....