martes, 15 de enero de 2013

Un hombre de club

Conociendo al personaje, no hay un sólo motivo para pensar que José Mourinho seguirá la próxima temporada en el Real Madrid. Con la Liga sentenciada por parte del eterno rival, caben dos finales de campaña para los blancos. Una: completar el desastre con una eliminación ante el Manchester y un K.O. copero. Y la siguiente, hacer bueno lo que viene rumiando el madridismo desde hace meses: que las tres Champions de la quinta de Raúl llegaron en años en los que el club blanco ofrecía una imagen deplorable en Liga. En cualquiera de los dos supuestos, insisto, se justificaría que el portugués tomara rumbo hacia Italia o -lo más probable- de nuevo al Reino Unido.
Mourinho no es el típico individuo al que cualquiera invitaríamos a cenar por navidad, pero hay que decir que el "talibanismo antimou" está cometiendo excesos de bulto. Por muy entrenador del Real Madrid que sea, por muy desagradable que resulte en el trato con la prensa, por muy altanero que sea con sus rivales, tiene derecho a su privacidad y a que el rostro de sus hijos siga siendo anónimo.
Ante el abandono de Mou -por éxito o fracaso, sonados ambos-, cabe preguntarse que andará en la cabeza de Florentino Pérez para reemplazar al de Setúbal. Primará la excelencia, dirán en la zona noble de Concha Espina, pero esa misma excelencia la habían vendido en otras ocasiones y resultaron ser auténticos petardazos: Carlos Queiroz o Vanderlei Luxemburgo como casos más sonados, para un club que no perdonó a Pellegrini ser segundo con ¡¡96 puntos!! en la clasificación.
Al Madrid le hace falta, pues, un hombre de club. Qué tampoco garantiza nada, pero que sea un símbolo para los blancos. Qué consiga que el jugador que entre en el vestuario tenga respeto sólo de verlo. Qué no necesite que nadie le explique la tradición de remontadas, lucha hasta el final y pertenencia a unos colores porque el, y más que nunca, haya sido cocinero antes que fraile.
Eso funciona: Guardiola en el Barça,  Simeone en el Atlético, Mel en el Betis o Manolo Jiménez en el Sevilla lo han demostrado recientemente, como lo hizo Pochettino en el Espanyol hasta que se enfrentó con más jugadores de la cuenta mientras le iban desmantelando cada vez más la plantilla. O, por qué no decirlo, Pablo Laso en la resurgida sección de baloncesto.
Un entrenador que no tenga que ganarse al Berbanéu, porque en cada asiento haya alguien que lo haya visto jugar u oído hablar de el. Defenestrado Míchel en el Sevilla, podría parecer la mejor opción. Pero si de mi dependiera, entre Hugo Sánchez y Laudrup andaría el juego. Han hecho cosas interesantes como entrenadores, han sido santo y seña del madridismo. Conocen mejor que nadie las rivalidades y odios que genera el club blanco: en su época de jugador, uno vino del Manzanares y el otro del Nou Camp. Igual no son excelentes o galácticos, pero desde luego nadie les va a tener que explicar para que luego se lo transmitan a sus jugadores que, como diría Juanito, "noventa minutos en el Bernabéu son molto longui". 

martes, 8 de enero de 2013

Esperando el Clausura

Siempre me ha resultado llamativo que en Sudamérica, sobre todo en Argentina y Uruguay,  el campeón de Liga quede en un segundo plano. Lo importante es el ganador del Apertura y del Clausura; es decir, de la primera y segunda vuelta. Algo en España meramente anecdótico y raramente reflejado en los medios de comunicación salvo para cuatro estadísticas frikis. Es cuestión de tradiciones y raigambres que, desde el respeto, nunca entenderé. Como tampoco  me termina de llenar aquello de que un equipo pierda la categoría no por estar entre los últimos de la clasificación sino por la media ponderada de las últimas cinco temporadas. En fin: Argentina sabrá y River seguirá herido para los restos.
Sin embargo, pienso que este año sería más operativo que en España tuviéramos un Apertura y un Clausura. Porque si no es por eso, lo que resta de Liga va a ser un auténtico sopor. Un Barcelona que en diciembre es prácticamente campeón -¿le suena eso de algo, señor Valdano?-, un Atlético que no acaba de llegar y un Real Madrid aferrado a la épica de la Champions como única manera de tapar una temporada vergonzosa en lo liguero.
Mirando a la Casa Blanca, todo parece reducirse a la plena incertidumbre. La misma que llevó a Florentino Pérez a ser candidato de nuevo a la presidencia tras los dos años de Ramón Calderón. Por cierto, con una inversión menor en fichajes y el mismo número de títulos -tres- en menos tiempo. Sin embargo, la guerra civil no declarada entre Mourinho y Casillas convierte al cuadro blanco en un esperpento que amenaza con llevarse, también, por delante al "ser superior".
No creo en los niños bonitos ni en el vedettismo. No creo  que nadie sea eterno. De ahí que lo escandaloso de la suplencia de Casillas no sea el "jarabe de banco" recetado por el portugués, sino la humillación tanto al capitán del equipo como a un portero, Adán, nervioso, cuestionado y que aparece como menor y culpable ante el Santiago Bernabéu. Hubiera resultado, quizá, más lógico el fichaje de un portero joven y de garantías -Andrés Fernández, Roberto, Guaita- a principios de temporada para ir moderando poco a poco la salida del arquero de Móstoles. Mourinho ha encumbrado, aún más, a Casillas y ha hundido al bueno de Adán, que pasaba por ahí.
Con Casillas o Adán, el Madrid adolece del mismo defecto:  porteros ágiles, inseguros por arriba y horrorosos con los pies, pero de igual modo una defensa fallona, que sigue encajando goles a balón parado y tras jugadas de estrategia domingo si, domingo también. El debate de la portería no puede tapar el resto: el club blanco ha preferido a gente como Esssien o Modric antes que jugadores como Carvajal o Granero. Menos dinero en caja y la misma o menor calidad en el campo.
Mourinho es un enamorado del fútbol directo: de la defensa a la delantera sin estar en el medio más tiempo de lo necesario. Es decir: de  un juego en el que el talento pasa a un segundo plano ante la fuerza o la velocidad. Es un buen estilo, pero pretender llevarlo a cabo con gente como Ozil o Benzemá, confiado al estado de gracia de Cristiano Ronaldo y con jugadores como Xabi Alonso con tendencia a recrearse parece, como mínimo, contradictorio. Afortunadamente, al Madrid le queda Khedira. Inconmensurable.
Posiblemente, porque soy de la generación que vió hacerlo al PSV, el Chelsea o el Madrid de Karanka, Conceicao y Geremi, este Madrid pueda ganar La Décima. Pero tanto si lo consigue como si no, lo mejor para el Madrid será que al día siguiente se produzca una limpia en toda regla. Qué, por cierto,  no se debe quedar en el vestuario o el banquillo.
Respecto al Balón de Oro: nadie duda de que Lionel Messi es un formidable jugador. Pero ello no calma la injusticia que supone que no lo haya ganado, aún, Iniesta: Cannavaro lo ganó a Ronaldinho y Sammer a Ronaldo por el hecho de haber sido campeones de algo con su selección.  Y para los que hablan a las claras de que La Pulga es el mejor de la historia, un dato. Tiene 25 años, y cuatro balones de oro, si. Pero con su edad, Diego Maradona y Pelé ya habían sido campeones del mundo, en dos ocasiones el brasileño. Y en aquella época, los sudamericanos no aspiraban a la pelota dorada..

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Tito Vilanova y la maldita enfermedad

A veces, una de las peores cosas frente a las que puede luchar un enfermo, es contra el estigma de su propio mal. Aunque sea por causas naturales o biológicas: todos, más tarde o más temprano, seremos otra hoja más arrastrada por el viento. Pero hay enfermedades que suscitan el morbo, el marujeo, el libertinaje para mentes generalmente poco ocupadas y con grandes dosis de aburrimiento. Nada hay que guste más al ser humano que ver caer a su semejante. Algo tan consustancial a la vida como la muerte, la enfermedad o la derrota da alas al mediocre: "ahí va fulanito, con mejor trabajo y sueldo que yo, con una mujer más guapa que la mía y unos niños encantadores. Pero yo tengo salud, gracias a Dios". Doy fe de que he oído esa frase aterradora en más de una ocasión.
Antes, la gente no enfermaba ni moría de cáncer. Tenía "una cosa mala" o una "maldita enfermedad". Aunque sus síntomas fueran conocidos por todos; la familia y el enfermo, celosos de que la intimidad del paciente es fragil como un vaso de plástico, trataban siempre de ocultar lo evidente. No sólo por el morbo; es descorazonador, como trabajador, conocer historias de personas que han visto cerradas las puertas de un empleo porque no era rentable tener a un empleado de salud delicada.
Esto pasa en el mundo de los anónimos. Pero hubo un tiempo en que los famosos, los rostros perfectos e invencibles que nos acompañan a través de la televisión, empezaron a dar el paso adelante. A decir la verdad sin tapujos. A derribar, a golpe de comparacencia de prensa, murallas de aislamiento en torno a enfermos de cáncer, SIDA, bipolaridad o alzheimer. Fueron personas reputadas en sus trabajos; los que nos firmaban el autógrafo también enfermaban como el vecino de la despampanante mujer y los críos encantadores.
Un paso de proporciones impagables, en la lucha contra el alzheimer, de hombres como Ronald Reagan, Adolfo Suárez o Pasqual Maragall. De las historias que el último viernes de cada  mes nos cuenta nuestra "Gente corriente" en Ceuta en la Onda -por si les interesa, esta semana a las 13.10- sobre bipolares, obsesivos y esquizofrénicos. Es decir, sobre Ford Coppola, Isaac Newton o Albert Einstein. ¿Estos también son locos?, cabría preguntarse. De la valentía de Freddy Mercury, Rock Hudson o Earvin "Magic" Johnson: el SIDA dejó de ser una cosa de putas, maricones y drogatas de esquina cuando la gente del papel rosa enfermó de lo mismo.
Y el cáncer. La maldita enfermedad: Luciano Pavarotti, Rocío Jurado, Miki Roqué, Carmen Cerdeira; María San Gil, Utxue Barcos o Esperanza Aguirre. Josep Carreras o Eric Abidal. Y ahora, Francesc "Tito" Vilanova. El hombre tranquilo. El continuador sosegado -quien sabe si realmente arquitecto- de la obra más perfecta que ha conocido el fútbol mundial desde aquel Milan de  Arrigo Sacchi.
Tito ha recaído. Y no lo ha ocultado, pese a sus -lógicos- miedos en torno a sus hijos; a como lo llevarán y asumirán; como serán respetados. Tito, alguien a quien no conozco personalmente pero que parece un tipo centrado y normal, pasará mañana por el quiríofano. Y yo, "merengón" que nunca se sintió tan culé como hoy,  espero que sea para bien. Porque por edad lo merece. Y porque su ejemplo, de triunfador sobre el cáncer y campeón de la vida, puede arrancar aplausos en todas las plantas de oncología del mundo.Y nunca viene mal a tantos enfermos abatidos un espejo en el que mirarse.
Anims y Força, Tito.

martes, 4 de diciembre de 2012

Aquel Madrid, este Barça...

Tito Vilanova ha conseguido, hasta el momento, lo que parecía complicado hace unos meses: que su Barça siga funcionando con precisión de reloj suizo sin echar de menos a Guardiola. Y del mismo modo, la relación entre el Barça y el Madrid parece -afortunadamente- más tranquila y sosegada que hace unos meses. Cierto es que tampoco hay réplica desde Concha Espina, puesto que Mourinho tiene bastante con enfrentarse con el mundo como para distraerse con el eterno rival.
De hecho, el equipo del marqués ha firmado el mejor arranque de la historia de la Liga sobre quince jornadas. Superando, curiosamente, al Madrid de Antic. Sólo la tendencia suicida de muchos directivos impidió que aquel equipo blanco, que no brillaba pero cumplía con creces, acabase levantando algún trofeo esa temporada. Era el año 91/92.  Con bastantes coincidencias como estas:
1) El Barça supera en once puntos al Real Madrid, que suma tres derrotas. A las quince jornadas de la campaña 91/92, los blancos sumaban 27 puntos por los 20 del Barça. Ocurre que entonces los triunfos se premiaban con dos puntos. Por tanto, la diferencia sería la misma que hoy entre Barça y Madrid: 11 puntos. A aquella jornada el Madrid llegaba invicto y el Barça con tres derrotas.
2) En aquella ocasión, el Madrid sólo había cedido dos puntos, ambos en el Bernabéu -sendos empates ante Fútbol Club Barcelona y Real Oviedo-, al igual que el conjunto de Tito. Sólo un empate, precisamente en casa y ante el equipo rival.
3) El Atlético de Madrid emergía como alternativa en aquella campaña. A la jornada decimoquinta, también llegaban los colchoneros como segundos, y también habiendo perdido en campo del tercero. Entonces, el Barça, hoy el Real Madrid. Por cierto, que un rojiblanco -Manolo Sánchez- acabó aquel año como Pichichi. Parece complicado que Radamel Falcao desbanque al final a Leo Messi, pero...
4) El equipo que defendía el título había ganado en verano la Supercopa de España. El Barça de Cruyff se había impuesto al Atlético, y este año el Madrid alzaba el torneo en el Bernabéu ante los culés.
5) José Mourinho afronta su tercera temporada en el Madrid con tres títulos -Copa, Liga y Supercopa- en su haber. Johan Cruyff también había ganado primero la Copa (89/90, 2-0 al Madrid en Mestalla) y luego la Liga.
6) Vilanova sustituye a un mito culé, como jugador y entrenador. Algo parecido le ocurrió a Radomir Antic, que a mediados de la campaña anterior sustituyó en el Bernabéu a un destituido Alfredo Di Stéfano
7) El Deportivo de la Coruña estaba, como ahora,  recien ascendido. El Barça se cruzó en primera ronda de la Champions  con un equipo alemán -el Hansa Rostock- y el Real Madrid, en esta ocasión, se ha visto con el Borussia de Dortmund.
8) El pichichi de la temporada anterior había jugado en el subcampeón. Butragueño en el Real Madrid y "La pulga". en el actual Barça
9) Un equipo se incorporaba, meses antes, al listado de Campeones de Europa tras eliminar al Bayern de Munich. El Estrella Roja de Belgrado alzaba al cielo de Bari su primera Champions meses antes eliminando a los bávaros en semifinales; el Chelsea se proclamó campeón en Münich, precisamente, ante los muniqueses. Ambos ganaron la final en los penaltis; los balcánicos lo hicieron ante el Olimpique de Marsella. Hablando de la Champions: entonces, como ahora, Londres era la sede de la final.
Aquella liga terminó con el Madrid haciendo uno de los mayores ridículos de su historia (el 3-2 de Tenerife) y el Barça ganando Liga y Champions. Evidentemente, no digo que la historia tenga por qué repetirse a la inversa pero, cuidado con las comparativas al final de Les Corts. En conclusión:  hay Liga.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Carta abierta a un fracasado

Editorial -con leves modificaciones- del programa "Ceuta en la Onda" correspondiente al lunes 26-11-12, que cada día presento y dirijo en Onda Cero Ceuta, entre las 12.30 y las 13.45. 101.4 de la FM y www.ondacero.es/directo/ceuta


Muy señor mío:
Nos ha tenido usted, presidente Artur Mas, con el alma en vilo a los que amamos este imperfecto país durante los últimos meses. Este país en el que a algunos no nos sobra nadie, porque entendemos que en el matiz y la diferencia no tiene por qué estar la división, sino el encanto. A los que conocemos su región, por mil causas, y hemos aprendido a quererla y admirarla. Gracias a usted, molt honorable, hemos sentido el escalofrío de la balcanización de España; su discurso mesiánico, victimista y demagógico nos ha recordado, en algunos de sus tramos, al que hace veinte años también pronunció alguien en Europa. Se llamaba Slobodan Milosevic.
Ha buscado usted, por su incompetencia manifiesta para gobernar, el enfrentamiento entre Cataluña y España, sin reparar en las tensiones personales que generaría Su Excelencia entre los millones de ciudadanos que conviven unos con otros; catalanes y charnegos, de derechas o de izquierdas, de tres generaciones o llegados en los sesenta. Le ha dado, absolutamente, igual; sólo importaba su mayoría absoluta. Han hecho ustedes el más espantoso de los ridículos, como pedir a la Unión Europea que amparase a Cataluña ante posibles ataques aéreos de España –como si esto fuera Chechenia-, y se ha intentado apoderar de un sentimiento que le era ajeno, como el del independentismo. Con la fe del converso, Mas el ambiguo intentó manipular a mas de dos millones de personas, envolviéndolas en una bandera y unas consignas para ocultar una cruda realidad: que cierra usted con elecciones el año que empezó cerrando quirófanos.
No le conozco, president, personalmente y créame si le digo que no tengo mucho interés por hacerlo. Pero permítame que hoy me alegre de su espantoso papel, de su derrota sin paliativos, de su ridículo político y personal para los anales de la historia: empezó pidiendo una mayoría excepcional, para luego decir que con lo que tenía se conformaba. Finalmente, doce escaños menos.
No me preocupa el ascenso de Esquerra Republicana de Cataluña; es un partido de grandes subidas y bajadas, coherente –se quiera o no- con su discurso identitario; en épocas de tensión como la que usted ha generado crece y en momentos de sosiego pierde efectivos. Como el PP en Cataluña o como Ciudadanos o CUP, un partido que algunos, hasta anoche, ni siquiera sabíamos que existía: si todo lo condiciona usted al tema único, cuando usted y su partido han llegado a afirmar que la esperanza de vida aumentaría en un 5% en una Cataluña con estado propio, no se extrañe que los partidos con un discurso más contundente en materia de identidad le coman a usted terreno por un lado y por otro. Si me apura, es hasta justo que suban partidos con más trienios y tradición de independentismo que un advenedizo como usted.
Pero lo peor no lo pasó Su Señoría anoche, president. Lo peor le viene ahora: pactar con “esos” de Esquerra de los que usted y los suyos han huido tradicionalmente como de la peste y que ahora son sus únicos aliados posibles en el camino a la independencia o pactar con el PP, que es el que gobierna en Madrid y, por tanto, tiene la pela. Ahora llega la hora de hacer lo que usted no quería: mojarse. En el pecado, lleva pues la penitencia.
Cuando de la identidad se hace programa, y del programa exclusión al que no piensa como uno, el político de turno termina siempre pegándose el batacazo. El “yo soy Cataluña”, como muchos ejemplos de “Yo soy Ceuta”, “Yo soy España” o “Yo soy la convivencia” – y el que no me vote no es catalán, no ama a Ceuta, no es español o es un racista-, tarde o temprano tiene el mismo final: la boca sobre la arena, y la amargura y el rencor por todo sentimiento. En la tierra de Antonio Escobar, aquel dignísimo y ejemplar guardia civil con mando en Barcelona que pagó con su vida cuadrarse delante del presidente Companys el 18 de julio, sabemos algo de eso. Y es por ello por lo que muchos celebramos su ingreso en el club de los cadáveres políticos.

Un saludo, president.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Espías y traidores

La palabra espía, necesariamente, no tiene por qué tener la connotación tan negativa que en principio nos sugiere. Desde que el hombre está en el mundo, siempre ha querido saber que pensaba el de al lado, el de la tribu rival, el del país vecino. El espionaje es el músculo del Estado, queramos o no.
Ha caído en mis manos, merced a una gentileza de su autor, el libro "Espías y traidores", de Fernando Rueda. Menciona a los 25 mejores dobles agentes de la historia, cinco de los cuales eran españoles. Posiblemente, si habláramos de los mejores espías de todos los tiempos la "cuota nacional" se ampliaría al menos en dos: Domingo Badía "Ali Bey", primer occidental en entrar en La Meca, y mi paisana Africa De las Heras Gavilán "Patria", mujer bellísima y con una participación capital, por ejemplo, en el asesinato de Leon Trotsky en Méjico. Juan Puyol "Garbo" -acaso el español más influyente de la pasada centuria- figura, con honores y en páginas centrales, en el libro de Rueda.
La historia de algunos -como la de Robert Hansen- es deleznable; traicionar sentimientos y pasaportes por una cuestión del vil metal o de ego. Pero hay historias verdaderamente conmovedoras; de amor, de gente que quería acabar con el comunismo por puro ideal y sin más ambición material que maderas para practicar esa carpintería que tanto les relajaba, de gente que supo sacrificarse y a la que hoy generaciones enteras de demócratas empezamos a descubrir y admirar.
Hay algunos que aún están con nosotros, y que aún sienten el sudor frío cuando escuchan pasos detrás suya. No quiero ni pensar que habrá sido de quien seññalara a los norteamericanos el lugar donde se escondía Osama Bin Laden, por ejemplo, ni que sería de algunos infiltrados en la Mafia si se descubriera quien pegó el chivatazo en las detenciones de Bernardo Provenzano o Totó Riina.
La labor del espía, silenciosa y callada, debe ser ingrata. El ver como hay gente que se pone una medalla a costa de su pellejo. La amargura de saber que se irán al otro lado y nadie les dará una placa. En los últimos años, hemos vivido el desmantelamiento de la mayor pesadilla colectiva de este país en medio siglo. A algunos dobles espías, traidores, les estaremos siempre eternamente agradecidos. Algún día, Mikel Lejarza "Lobo", y sólo Dios sabe cuantos como el, tendrán el reconocimiento debido...

jueves, 27 de septiembre de 2012

¿Quo Vadis, PSOE?

Sabido es que, con lo calentito que se está en el Gobierno, pasar al frío de la oposición suele ser difícil e incómodo. Sabido es que España es un país de tradición conservadora. No política, sino social: en democracia, no ha habido un sólo presidente que no haya renovado, al menos, un mandato y sabido es que una vez que te bajas del escenario, duele ver como las luces y los flashes van para el actor que te ha quitado el papel principal.
Ahora bien, la situación del PSOE empieza a ser extremadamente preocupante. No sólo para los socialistas, sino para España. En unas horas cruciales para este país, con Madrid desangrándose entre revueltas, la versión catalana del Plan Ibarretxe y los hombres de negro desembarcando, se echa de menos un partido de oposición fuerte y estable. Es necesario que el Gobierno de turno tenga mayoría y libertad para cumplir con el mandato otorgado por los ciudadanos. Pero no menos que enfrente tenga una formación con músculo  y dinamismo.
El otoño trielectoral que se nos avecina -Galicia, País Vasco, Cataluña- dejará al PSOE en el peor de los inviernos. No sólo no logrará aumentar o mantener sus gobiernos autonómicos, sino que sinceramente albergo serias dudas de que vaya ni siquiera a ser segunda fuerza política. Cantado parece que Bildu superará a los socialistas en Euskadi, pero no sería descartable tampoco que el PP en Cataluña y el BNG en Galicia accedieran, en detrimento de los del puño y la rosa, al segundo escalón del podio.
Recuerdo una frase de la pasada campaña electoral:  "Cuando yo iba a la universidad, Pérez Rubalcaba era ministro. Ahora que va mi hijo, lo sigue siendo". El principal error del PSOE estriba, probablemente, en tener miedo a la renovación interna tras el cataclismo de 2011. No sólo en las Generales -era previsible- sino en su verdadera tragedia, que es la pérdida de feudos territoriales en una España cada vez más "taificada". Castilla La Mancha, Extremadura, Aragón; Barcelona, Elche, Las Palmas o Gijón siempre fueron feudos socialistas. Ahora, al PSOE sólo le quedan Asturias -suicidio político de Alvarez-Cascos mediante- y una Andalucía donde necesitó la siempre incómoda presencia de IU para formar coalición. El PSOE ha perdido todo debate; el de la identidad en Cataluña -donde sólo PP y ERC mantienen una postura coherente consigo mismo desde la noche de los tiempos-, el de la transición a la paz en Euskadi -decir, justo es,  que finalmente Basagoiti resultó peor compañero de viaje de lo que apuntaba- y el de su renovación en Galicia. Y Ferraz no puede seguir escudándose en la magnitud del golpe recibido para empezar a reaccionar: resulta sinceramente triste ver hablar de cargas policiales a quien fue ministro de Interior o criticar recortes a quienes, por primera vez, aminoraron el sueldo de los funcionarios. Si, es cierto que el PP deja en anécdota aquella "zapaterada". Pero recuerden lo que es el liberalismo económico y al menos reconozcamos que esto está en el ADN "pepero". Mientras, el PSOE sigue empeñado en vender arena en el desierto.
Supongo que los socialistas volverán a gobernar este país y muchas de las autonomías o municipios antes mencionados. Doy por hecho que muchos dirigentes regionales del PSOE se han visto -y verán- castigados en las urnas por "errores de conjunto". Pero tras que se fuera Zapatero, en la casa sólo ha quedado una foto en blanco y negro: Rubalcaba -un señor a las puertas de la jubilación-, los restos del "miembrismo" y poco más. La disidencia fue aplastada hasta matar toda semilla de debate interno.
Insisto: me preocupa el PSOE cómo hace años me preocupaba el PP. Porque desde que un presidente entra en el cargo, es necesario mirar a quien aspira a sucederle. Y no parece claro que Rubalcaba regrese a Moncloa para quedarse; ni siquiera apostaría  mucho a que el ex vicepresidente será candidato en 2015. Me imagino más a cierto alcalde de ciudad imperial o cierto miembro de club con nombre de hotel e hijo de naturistas.
Con un Gobierno desbordado, una calle en franco divorcio con sus instituciones y la economía del país con lo puesto, el principal partido de la oposición ni está ni -es lo peor- se le espera. No me resisto a pensar que este es el caldo de cultivo perfecto para un partido de extrema derecha. Que es justo lo que le falta a este país para que, una vez más y después de cuarenta años, Europa vuelva a empezar en los Pirineos....