Escribo en una habitación presidida por un cristo pequeño, de escasos centímetros, tallado por un hombre honesto. Un hombre que me dejó pequeñas insignificancias en lo material, pero enormes en lo sentimental: un anillo que luce mi dedo con orgullo, algunos libros de aventuras o un pequeño trozo de banderita republicana. De la época. Como Rodríguez Zapatero, yo también soy nieto de un republicano: guardó un trocito de la antigua enseña nacional durante cuarenta años. Sólo el sabrá por qué, pero con el tiempo decidió hacerme depositario de ese trocito de historia.
Fue republicano, más vivió hasta el final de sus días con la amargura de haber luchado con el enemigo. Como a tantos otros, le obligaron a luchar con los nacionales si no quería entregar su propia vida y la de sus familiares. Ojo: de canalladas como estas no están eximidas ninguna de las dos partes.
Luchó en la batalla del Ebro. La primera vez que hablé con el de eso fue un día en el que lo vi cogiendo una mosca al vuelo y comiendosela. “¿Estás loco?”, le pregunté. Me respondió que aprendió a cazar moscas en la guerra; a veces era lo único que comía. Me contó que luchó contra quienes eran sus compañeros ideológicos. “Nunca supe si maté uno, ninguno o doscientos. Disparaba sin mirar, al azar”, me confesó con pena.
A pesar de luchar contra si mismo y sus ideales, ganó la guerra. Y pudo obtener su recompensa: un confortable trabajo. Pero decidió que ya se había traicionado bastante y renunció a vestir un uniforme. Mi abuelo era así. Como contrapartida, cuarenta años en el Barrio de las Latas –si: yo nací en una barraca ¿pasa algo?-, descargando contenedores en el Puerto y haciendo todos los trabajos posibles.
Sólo recuerdo verlo llorar dos veces: cuando enviudó y cuando desapareció la Unión Soviética. Y en sus últimos años, el viejo comunista hablaba con pena, más nunca con rencor. “Aquello, aquello fue”. Jamás tan pocas palabras me dijeron tanto.
Mi abuelo era comunista y republicano. Y soñaba con ver llegar la III República. Y ahora, en esta época del año en la que tanto nos acordamos de quienes nos faltan, lo recuerdo, lo comparo con lo que veo y me río de la condición humana: quien posiblemente mató y vio morir, jamás tuvo rencor. Por el contrario, muchos que sólo conocen aquello por los libros –como yo- desprecian el marco de libertades actual, mitifican aquel desastre y quieren ganar la guerra 75 años después porque mola mazo y mogollón. Pais…
miércoles, 7 de diciembre de 2011
jueves, 10 de noviembre de 2011
La amenaza fantasma
Gripe. Nada grave: manta, cafelito y deuvedeses. Uno de ellos contiene las precuelas de La Guerra de las Galaxias. Aparte de descubrir -no, no las había visto- que Jordi Pujol tiene un primo jedi, copio las primeras palabras de "La Amenaza Fantasma":
"La República Galáctica está sumida en el caos. Los impuestos de las rutas comerciales a los sistemas estelares están en disputa. Esperando resolver el asunto con un bloqueo de poderosas naves de guerra la codiciosa Federación de Comercio ha detenido todos los envíos al pequeño planeta de Naboo. Mientras el Congreso de la República debate interminablemente esta alarmante cadena de acontecimientos, el Canciller Supremo ha enviado en secreto a dos Caballeros Jedi, guardianes de la paz y la justicia en la galaxia para resolver el conflicto".
Teniendo en cuenta que la misión acaba a hostia limpia -había que hacer cinco películas después- y por tanto fue un fracaso, propongo un ejercicio. Sustituyan República Galáctica por Unión Europea; Federación de Comercio por Banco Central Europeo, Naboo por Grecia, Canciller Supremo por Barack Obama y Caballeros Jedi por Merkel y Sarkozy, llegarán a dos conclusiones.
1) George Lucas, en efecto, es un genio
2) De ser cierta esta teoría frikigripal, que la fuerza nos acompañe.
"La República Galáctica está sumida en el caos. Los impuestos de las rutas comerciales a los sistemas estelares están en disputa. Esperando resolver el asunto con un bloqueo de poderosas naves de guerra la codiciosa Federación de Comercio ha detenido todos los envíos al pequeño planeta de Naboo. Mientras el Congreso de la República debate interminablemente esta alarmante cadena de acontecimientos, el Canciller Supremo ha enviado en secreto a dos Caballeros Jedi, guardianes de la paz y la justicia en la galaxia para resolver el conflicto".
Teniendo en cuenta que la misión acaba a hostia limpia -había que hacer cinco películas después- y por tanto fue un fracaso, propongo un ejercicio. Sustituyan República Galáctica por Unión Europea; Federación de Comercio por Banco Central Europeo, Naboo por Grecia, Canciller Supremo por Barack Obama y Caballeros Jedi por Merkel y Sarkozy, llegarán a dos conclusiones.
1) George Lucas, en efecto, es un genio
2) De ser cierta esta teoría frikigripal, que la fuerza nos acompañe.
miércoles, 2 de noviembre de 2011
LA BANALIZACION DEL MAL
Sea porque el escaqueo hispano debiera ser, como arraigada costumbre de ancestrales orígenes, Patrimonio Inmaterial de la humanidad, sea porque nos falta cultura o sensibilidad; sea por lo que fuere. El caso es que, en los últimos años asistimos de contínuo a una preocupante banalización de la enfermedad y del mal. Ya no es que sólo pongamos cara de que nos preocupan los niños negritos en el telemaratón de turno y el resto del año nos olvidemos de ellos como de los chubasqueros en agosto. No. Y ya de por sí, analizándolo friamente, quizá seamos más crueles con nuestros navideños ataques de solidaridad que con el olvido cotidiano.
El caso es que hoy estar “depre” es algo habitual. “Me voy al médico, a ver si me receta una baja por depresión, que ahora viene un puente e irme un par de días me sentarán fenomenal para mejorarme. Total, si mi jefe me ve no me puede decir nada; para depresivos, lo mejor es la diversión”. Es una frase más repetida, dolorosamente, de lo que nos creemos. Y de lo que nuestra corrección política está dispuesta a soportar.
Hemos banalizado el mal: a muchos editores de informativos o jefes de cierre de periódicos les pone el titular de “Esquizofrénico mata a su padre y se pasea por el pueblo con la cabeza del difunto”. Dos puntos más de audiencia en el informativo de las nueve; no se cuantos más ejemplares vendidos al día siguiente, por supuesto con la foto de la viuda henchida de dolor de rodillas junto al cuerpo cubierto por una sábana junto a un charco de sangre mientras un cariacontecido forense da órdenes a una pareja de recios guardias civiles. Pero ¿el esquizofrénico sabía que lo era?. ¿Y su familia? ¿Y se tomaba el tratamiento? ¿Y si no se lo tomaba, por qué?.
Hace un par de años, una mujer comprometida con su trabajo me propuso una sección radiofónica. Coincidíamos Ana Belén Núñez y servidor en que para que la gente perdiera el miedo a los esquizofrénicos, a los bipolares, había que sacarlos del armario. Les confieso que ver a esa cuadrilla de Gente Corriente –así se llama el invento, por si les quieren escuchar a ellos cada dos viernes- es recibir grandes vibraciones en positivo. En este mes de la salud mental, tengo la sensación de que los locos no dan miedo. Si tienen la oportunidad, hablen con alguno de ellos, oíganles. Es gratificante. Y terminarán asqueados de la gente que simula una “depre” para irse a la nieve o a ver un concierto. Es decir: de los que hablan de la enfermedad con la misma ligereza que del Joventut-Estudiantes del sábado o de los solidarios del 15 de diciembre. Porque el resto del año nos importa una auténtica mierda que en Nigeria cristianos y musulmanes anden a hachazo limpio o que en el Cuerno de Africa caigan negros –personas como usted y como yo, oiga- a diario por culpa del hambre. Admitiéndolo quizá demos el primer paso para que el mal, ya sea el hambre o la dolencia, se tome en serio y no sea una banalidad. O sea: para combatirlo.
El caso es que hoy estar “depre” es algo habitual. “Me voy al médico, a ver si me receta una baja por depresión, que ahora viene un puente e irme un par de días me sentarán fenomenal para mejorarme. Total, si mi jefe me ve no me puede decir nada; para depresivos, lo mejor es la diversión”. Es una frase más repetida, dolorosamente, de lo que nos creemos. Y de lo que nuestra corrección política está dispuesta a soportar.
Hemos banalizado el mal: a muchos editores de informativos o jefes de cierre de periódicos les pone el titular de “Esquizofrénico mata a su padre y se pasea por el pueblo con la cabeza del difunto”. Dos puntos más de audiencia en el informativo de las nueve; no se cuantos más ejemplares vendidos al día siguiente, por supuesto con la foto de la viuda henchida de dolor de rodillas junto al cuerpo cubierto por una sábana junto a un charco de sangre mientras un cariacontecido forense da órdenes a una pareja de recios guardias civiles. Pero ¿el esquizofrénico sabía que lo era?. ¿Y su familia? ¿Y se tomaba el tratamiento? ¿Y si no se lo tomaba, por qué?.
Hace un par de años, una mujer comprometida con su trabajo me propuso una sección radiofónica. Coincidíamos Ana Belén Núñez y servidor en que para que la gente perdiera el miedo a los esquizofrénicos, a los bipolares, había que sacarlos del armario. Les confieso que ver a esa cuadrilla de Gente Corriente –así se llama el invento, por si les quieren escuchar a ellos cada dos viernes- es recibir grandes vibraciones en positivo. En este mes de la salud mental, tengo la sensación de que los locos no dan miedo. Si tienen la oportunidad, hablen con alguno de ellos, oíganles. Es gratificante. Y terminarán asqueados de la gente que simula una “depre” para irse a la nieve o a ver un concierto. Es decir: de los que hablan de la enfermedad con la misma ligereza que del Joventut-Estudiantes del sábado o de los solidarios del 15 de diciembre. Porque el resto del año nos importa una auténtica mierda que en Nigeria cristianos y musulmanes anden a hachazo limpio o que en el Cuerno de Africa caigan negros –personas como usted y como yo, oiga- a diario por culpa del hambre. Admitiéndolo quizá demos el primer paso para que el mal, ya sea el hambre o la dolencia, se tome en serio y no sea una banalidad. O sea: para combatirlo.
miércoles, 26 de octubre de 2011
La insoportable levedad del ser
Buscando en mi baul de los recuerdos, y ante la autoimpuesta obligación de actualizar esto una vez por semana, mi vagancia me lleva a repetir algunas líneas. Mi vagancia y ciertas sensaciones. Odio la autocita, pero espero que les guste:
A decir verdad y para mi vergüenza, no he leído a Milán Kundera y el libro que le reservó un hueco en la posteridad. Pero si puedo decir una cosa: me he preguntado mucho, que es eso de la insoportable levedad del ser. En mi opinión, y cuando acabe esto juro aunque sea pecado que me voy a buscar el librito de marras, la insoportable levedad del ser no son más que nuestros propios complejos, la viga en el ojo propio que siempre nos negamos a ver, la envidia del coche, mujer o casa del hombre que lee el periódico en la cafetería en la que desayunamos, la sensación de vacío y de estar incomprendidos por tirios y troyanos, las penas cubiertas y las heridas supuradas bajo un instintivo y continuo recurso de supervivencia en el día a día. En mi profesión, me encuentro a diario con seres tan leves como insoportables; a ellos les podría aplicar algunos de los calificativos anteriores: son esos semidioses de medio pelo, a los que la coma mal puesta, las fuentes anónimas no desveladas o la existencia de plumas que aún se rebelan contra este mundo de mercaderes en el templo, fenicios y pelotas, les parece el mayor de los insultos. Son esos seres, vulgares como las moscas de Machado, que se levantan cada día despellejando al mensajero en vez de preocuparse por el contenido del mensaje. Alberto Cortés dijo: “Pobre mi patrón, piensa que el pobre soy yo”. Pobres, pues, y pobres de nosotros, gentes de la calle, que tenemos que soportar, diariamente, a estos virreyes de andar por casa que nos regala el sistema, a estos seres sin oficio pero con beneficio, cuya levedad se vuelve grave para el resto y acaban siendo, cada vez, más insoportables.
A decir verdad y para mi vergüenza, no he leído a Milán Kundera y el libro que le reservó un hueco en la posteridad. Pero si puedo decir una cosa: me he preguntado mucho, que es eso de la insoportable levedad del ser. En mi opinión, y cuando acabe esto juro aunque sea pecado que me voy a buscar el librito de marras, la insoportable levedad del ser no son más que nuestros propios complejos, la viga en el ojo propio que siempre nos negamos a ver, la envidia del coche, mujer o casa del hombre que lee el periódico en la cafetería en la que desayunamos, la sensación de vacío y de estar incomprendidos por tirios y troyanos, las penas cubiertas y las heridas supuradas bajo un instintivo y continuo recurso de supervivencia en el día a día. En mi profesión, me encuentro a diario con seres tan leves como insoportables; a ellos les podría aplicar algunos de los calificativos anteriores: son esos semidioses de medio pelo, a los que la coma mal puesta, las fuentes anónimas no desveladas o la existencia de plumas que aún se rebelan contra este mundo de mercaderes en el templo, fenicios y pelotas, les parece el mayor de los insultos. Son esos seres, vulgares como las moscas de Machado, que se levantan cada día despellejando al mensajero en vez de preocuparse por el contenido del mensaje. Alberto Cortés dijo: “Pobre mi patrón, piensa que el pobre soy yo”. Pobres, pues, y pobres de nosotros, gentes de la calle, que tenemos que soportar, diariamente, a estos virreyes de andar por casa que nos regala el sistema, a estos seres sin oficio pero con beneficio, cuya levedad se vuelve grave para el resto y acaban siendo, cada vez, más insoportables.
miércoles, 19 de octubre de 2011
Mourinho no es el culpable
Tras un periodo de transición, el Real Madrid había vuelto a ser campeón de Europa. Fue en Bruselas, la bella y fría capital belga, con el Partizán como testigo privilegiado de una leyenda que iba creciendo a base de Copas de Europa. La sexta caía en 1966. Pocos podían imaginar que sería la última en 32 años o la última en vida de Santiago Bernabéu. El cocinero de aquel hotel hizo, como homenaje al campeón continental, una tortilla de patatas. Belga haciendo tortilla de papas. Un desastre.
Cuentan que uno de los porteros empezó a hacer chistes y bromas sobre la tortilla. Hasta que, en plena celebración, cayó una "santiaguina". El chef, vino a decir el viejo presidente, quiso homenajear a España con ese gesto. Y de un trabajador que quería homenajear al país, no se reía nadie en el nombre del Real Madrid. Conclusión: propina al cocinero y despido al portero.
Por detalles como ese, y por mil más de sangre, barro y entrega, el Real Madrid es el mejor club de la historia. En cosas como estas se encuentran los principios del madridismo, los valores y principios que han hecho del blanco un club mejor y distinto: respeto, humildad, cercanía, decencia...
En los últimos dos años, José Mourinho es el entrenador del Real Madrid. Un auténtico lujo: posiblemente el mejor entrenador de la última década con permiso de Pep Guardiola y el eterno Alex Ferguson. El tipo al que cualquiera quisieramos contratar para nuestro equipo.
Un tipo que, dicen, mina el prestigio del Madrid y genera odios hacia los blancos cada vez que abre la boca. No. Mourinho no es el culpable. Mourinho es así. Es el mismo Mourinho de su época en el Barça, del Porto, del Chelsea, del Inter.
El que tendría que haberlo entendido, conociendo los precedentes, es Florentino Pérez. El si sabe lo que es el Real Madrid. Y el sabía quien era Mourinho antes de contratarle. El ha autorizado despidos de técnicos de la casa practicamente porque no vestían de Armani. Que nadie mire al banquillo si del Madrid de los valores y principios no queda más que el nombre. El culpable está en el palco.
Cuentan que uno de los porteros empezó a hacer chistes y bromas sobre la tortilla. Hasta que, en plena celebración, cayó una "santiaguina". El chef, vino a decir el viejo presidente, quiso homenajear a España con ese gesto. Y de un trabajador que quería homenajear al país, no se reía nadie en el nombre del Real Madrid. Conclusión: propina al cocinero y despido al portero.
Por detalles como ese, y por mil más de sangre, barro y entrega, el Real Madrid es el mejor club de la historia. En cosas como estas se encuentran los principios del madridismo, los valores y principios que han hecho del blanco un club mejor y distinto: respeto, humildad, cercanía, decencia...
En los últimos dos años, José Mourinho es el entrenador del Real Madrid. Un auténtico lujo: posiblemente el mejor entrenador de la última década con permiso de Pep Guardiola y el eterno Alex Ferguson. El tipo al que cualquiera quisieramos contratar para nuestro equipo.
Un tipo que, dicen, mina el prestigio del Madrid y genera odios hacia los blancos cada vez que abre la boca. No. Mourinho no es el culpable. Mourinho es así. Es el mismo Mourinho de su época en el Barça, del Porto, del Chelsea, del Inter.
El que tendría que haberlo entendido, conociendo los precedentes, es Florentino Pérez. El si sabe lo que es el Real Madrid. Y el sabía quien era Mourinho antes de contratarle. El ha autorizado despidos de técnicos de la casa practicamente porque no vestían de Armani. Que nadie mire al banquillo si del Madrid de los valores y principios no queda más que el nombre. El culpable está en el palco.
miércoles, 12 de octubre de 2011
ACB: El dia de la marmota
Acaba de empezar, y da la sensación de que el final será el mismo de las anteriores temporadas. El Barcelona será campeón de Liga de Baloncesto, salvo sorpresa o autocomplacencia en grado sumo. Tiene al mejor jugador –Juan Carlos Navarro-, un equipo consolidado y un entrenador “marca de la casa”. Y, a diferencia del fútbol, no hay un rival claro.
El Madrid de Pablo Laso ofrece algunas mejoras, sobre todo en defensa, y da la sensación de tener más pegada, lo que en teoría debiera situarle como principal alternativa. En contra, dos cosas. Primero, la poca alternancia en la posición de base. Segundo, que al final haya NBA y Rudy Fernández acabe haciendo interesantes cosas a la sombra de Nowitzky en Dallas.
Creo que la lista de semifinalistas la completarán Bilbao Basket y Caja Laboral. Los bilbaínos han dado con la fórmula de su éxito: gente en torno a la treintena de años, desechos de lujo de Madrid y Barça, y una afición extasiada que hace que Mirabilla recuerde a los mejores tiempos de Badalona o Málaga.
Lo que está claro es que los jerifaltes de FIBA debieran ahora ser valientes y adoptar las normas NBA. Los jugadores no estadounidenses que enganchan a esto juegan casi todos en USA –Ginóbili, los Gasol, Ibaka, Nowitzky- y es de presumir que media liga norteamericana desaparezca. Franquicias como Clippers o Bucks estaban “palmando” muchos millones de euros antes del lock out. Un año sin competir puede ser definitivo. 16 equipos NBA, más 16 macroconjuntos europeos. Cuadra.
Completo mi pronóstico ACB: Valencia y Unicaja estarán en Play Off. Valladolid, Estudiantes, Gran Canaria, Fuenlabrada y Cajasol se disputarán las dos plazas restantes. Alicante y Zaragoza vivirán tranquilos y Joventut, Manresa, Murcia, Obradoiro y Lagun Aro se disputarán dos plazas de descenso. ¿Qué hago yo hablando de baloncesto?. Hombre: teniendo en cuenta que Rubalcaba y Rajoy hablan de deporte como está el país no creo que moleste a nadie ¿no?
El Madrid de Pablo Laso ofrece algunas mejoras, sobre todo en defensa, y da la sensación de tener más pegada, lo que en teoría debiera situarle como principal alternativa. En contra, dos cosas. Primero, la poca alternancia en la posición de base. Segundo, que al final haya NBA y Rudy Fernández acabe haciendo interesantes cosas a la sombra de Nowitzky en Dallas.
Creo que la lista de semifinalistas la completarán Bilbao Basket y Caja Laboral. Los bilbaínos han dado con la fórmula de su éxito: gente en torno a la treintena de años, desechos de lujo de Madrid y Barça, y una afición extasiada que hace que Mirabilla recuerde a los mejores tiempos de Badalona o Málaga.
Lo que está claro es que los jerifaltes de FIBA debieran ahora ser valientes y adoptar las normas NBA. Los jugadores no estadounidenses que enganchan a esto juegan casi todos en USA –Ginóbili, los Gasol, Ibaka, Nowitzky- y es de presumir que media liga norteamericana desaparezca. Franquicias como Clippers o Bucks estaban “palmando” muchos millones de euros antes del lock out. Un año sin competir puede ser definitivo. 16 equipos NBA, más 16 macroconjuntos europeos. Cuadra.
Completo mi pronóstico ACB: Valencia y Unicaja estarán en Play Off. Valladolid, Estudiantes, Gran Canaria, Fuenlabrada y Cajasol se disputarán las dos plazas restantes. Alicante y Zaragoza vivirán tranquilos y Joventut, Manresa, Murcia, Obradoiro y Lagun Aro se disputarán dos plazas de descenso. ¿Qué hago yo hablando de baloncesto?. Hombre: teniendo en cuenta que Rubalcaba y Rajoy hablan de deporte como está el país no creo que moleste a nadie ¿no?
martes, 4 de octubre de 2011
Rubalcaba: el hombre del piano
Posiblemente uno de los políticos más inteligentes de este país, Alfredo Pérez Rubalcaba pasará sin embargo a la historia como el hombre bajo cuyo mandato se finiquitó la hegemonia del PSOE. Su precampaña, hasta el momento, resulta errática: llega prometiendo soluciones a la crisis -fue vicepresidente del Gobierno hasta hace tres meses- y tras que un compañero suyo perpetrase el mayor atentado contra los derechos de los trabajadores de la historia de la Democracia. Ave, Valeriano Gómez. Los que no tendrán un contrato fijo en su puta vida te saludan, podrían decir miles de veinteañeros.
Rubalcaba es, en efecto, hábil, agil y capaz. Pero ya era ministro cuando muchos no habíamos terminado la EGB que el mismo se cargó siendo responsable de Educación para dejarnos esa caja de los truenos abierta que es la LOGSE. Consecuencias: pongo un ejemplo, que además es real. "Quedé con fulanito en que lo habisáramos", me escribió una vez cierta persona con una licenciatura en Ciencias de la Información. Por tanto, destinada a trabajar con el idioma. Por supuesto, esta persona cree que Fernán Caballero es un machista reconcentrado.
Como el borracho de la canción de Billy Joel, Rubalcaba se aferra al piano, aun consciente de que el sino es su derrota, pero esperanzado en que podrá al menos endulzarla, sacarse un ojo para que el rival quede ciego y no dejar indiferente a nadie. Pero como en Sin City, de mi admirado Frank Miller, el viejo sabe que debe morir para que viva la niña.
La niña, en teoría, es Carme Chacón. Pero a la ministra de Defensa le va a hacer falta mucho temple, pero mucho, para gestionar en la oposición a un PSOE en las peores horas de su historia democrática. Por tanto, apunten otros nombres, como el de un inquieto Guillermo Fernández Vara, o "el que ha de venir", según el club Bildeberg, Bernardino León, para pilotar el PSOE en la oposición y el Gobierno de España a partir, en buena lógica, de 2019.
Pero como en "El hombre del piano", Rubalcaba tendrá siempre guardada una última partitura. La noche, dice la canción, huele a derrota y miel. Pero al final, el viejo pianista vencido por la vida, sonríe; canta como un cisne y alza los brazos triunfantes. ¿Está a tiempo de una partitura mágica?. Hasta el rabo, dice el tópico, todo es toro. Y en el piano, hasta la última tecla, todo es música...
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